“Hola, mi nombre es Edgardo, tengo 45 años y tengo una empresa gráfica. He trabajado toda mi vida desde que terminé el colegio secundario, siempre soñé con tener mi empresa propia, para lo cual trabajé duro.
Al principio, mientras trabajaba bajo relación de dependencia, realizaba actividades fuera de horario de manera independiente. Siempre tuve en mente tener mi empresa propia es por eso que todos los meses una parte de mis ingresos los destinaba para este fin, algo que me inculcó mi padre desde que era niño. Puedo decir, como dice la frase, que hice mi empresa “pesito a pesito”, nadie me regaló nada.
Uno de los factores clave que posibilitó concretar mi sueño, además de trabajar arduamente, fue el hecho de tener una conducta de ahorro. Es por ello que trato de transmitirles lo mismo a mis empleados, desde las personas más adultas que ya tienen familia hasta aquellos jóvenes que empiezan su carrera laboral llena de ilusiones y futuro. El ahorro es una de los caminos más firmes hacia la concreción de los sueños, desde tener una empresa propia, como es mi caso, hasta poder pagarle la educación a un hijo o ser propietario de una casa.
Mi empresa ya contaba con un Seguro de Vida Colectivo, al que decidí incluirle un programa de ahorro voluntario, el cual les permite a mis empleados tener una disciplina de ahorro, realizando aportes en su cuenta personal que generan intereses. Adicionalmente, y reconociéndoles esta conducta y su esfuerzo en el ámbito laboral, la empresa les realiza una contribución en su cuenta.”
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